Cuando un extranjero enfrenta un problema legal en la República Dominicana, una de las primeras sensaciones que suele aparecer es la incertidumbre. No necesariamente por la gravedad del caso, sino por algo más profundo: estar en un sistema que no es el suyo. Las reglas cambian, los procesos son distintos y lo que en su país de origen podría ser sencillo, aquí puede tomar un rumbo completamente diferente.









